Te detengo. No te sujeto de las piernas, ni te sostengo de los brazos. No te jalo ni con uñas ni con manos. Te detengo, para que evadas el reloj que va marcando; para mezclarte entre el fuego que duerme en el ocaso, para confundirte con la luna que va despertando. Es plasmarte dentro de esa locura que llamamos tiempo, pero no confundas. No te quiero fijo ni estático. A ti no te va lo petrificado. Te quiero escurriéndote en todos los minutos y segundos que marca está existencia. Te convierto en un acto, en significado perpetuo. Lo hago, no porque se me antoje ni porque me dé la gana: es porque te amo. Te quiero presente en cada calle que cruzo, en cada estrella del cielo. Que se joda la cursilería, lo digo en serio. Que se joda esta vida si no es contigo. Te detengo, para contemplarte, hasta que la eternidad se nos acabe y se nos escurra de los dedos. Y que se joda el resto.
La ciudad de nochehabla a través de sus calles; le susurra a las iglesias y sus plazas. Murmura los secretos que posee el asfalto. Secretos que se cuelan por las rendijas de las casas. La ciudad de noche es una reflexión de los pensamientos que no tienen cabida en las horas de la mañana.
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Minino, de ojos vitales,vete con cuidado. La calle está húmeda, y tú ya hueles a olvido. Te gusta bailar entre las sombras, te he visto; pero vete con cuidado; te lo pido. Aunque seas felino y gires entre asfaltos y muros, aunque bailes ávido en la ausencia de luz que se inscribe en la acera, ten cuidado. La calle tiene muchos dientes, son colmillos afilados. La noche abre sus fauces y a más de un gato se ha tragado. Encomiéndate a la luna, para que puedas seguir bailando.
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La ciudad transpira ya caída la noche.Exhala todas las toxinas que le han colgado los rayos del sol; de las colillas de cigarrillos que se van barriendo, de las pisadas y huellas que se van borrando. Se sacude el polvo que le entra entre las baldosas de la acera. Tose un par de veces, pero exhala, finalmente. Abre sus enormes ojos al cielo, para robarle ese haz de brillo a la luna. Para estar al pendiente de los locos que se encomiendan a ella y guarecer a los amantes.
Los amantes fervientes y los sabios austeros
adoran por igual, en su estación madura,
al orgullo de casa, la fuerza y la dulzura
de los gatos, tal ellos sedentarios, frioleros.
Amigos de la ciencia yla sensualidad,
al horror de tinieblas y al silencio se guían;
los fúnebres corceles del Erebo serían,
si pudieran al látigo ceder su majestad.
Adoptan cuando sueñan las nobles actitudes
de alargadas esfinges, que en vastas latitudes
solitarias se duermen en un sueño inmutable.
Mágicas chispas yerguen sus espaldas tranquilas,
y partículas de oro, como arena agradable,
estrellan vagamente sus místicas pupilas.
Siempre me han gustado las casualidades. Me encantan; capaces de unir una húmeda y perdida calle en Budapest, con un disco que acaba de dar la tercera vuelta dentro del reproductor. Las casualidades son capaces de retratar círculos cromáticos en los que se desenvuelven nuestras vidas. Resumen días y relaciones. Es un momento instantáneo, efímero, de “algo” que se venía tejiendo con un hilo largo.
Toda casualidad es un encuentro; un encuentro no pactado, toparnos con uno de los nudos de la cuerda; con algo que ávidamente se posiciona más allá de nuestro ingenio, de nuestras costumbres y hábitos. Es un caminar por la calle; topándote con algo, con otro, contigo mismo en la vereda: es el reconocimiento que se hace desde la otra parte de la acera. Reconocimiento válido para alzar el pie y acercarnos. Es el puente que se inscribe, de acera a acera.
La gracia de estos bichos es la manera en la que se consumen: se cuecen en segundos pero su ardor queda. El calor quema. La percepción, la huella irrevocable, va detrás de la sensación, el instante. Una casualidad permanece, intacta, en nuestras memorias. Olvidaremos las causas, lo que le precedía, aquello que permitió que naciera; mas jamás se desgastará el momento. La fotografía instantánea se graba, a pesar de los años y de las circunstancias. A pesar de lo adverso. Las casualidades permanecen sólidas, taladrándose paso adentro; creando sus propias conexiones: Uniendo una húmeda y perdida calle de Budapest con un disco, que acaba de dar la tercera vuelta dentro del reproductor.
Las casualidades nacieron de nosotros; de ti y de mí, de todos. Son trozos de lazos que vamos amarrando: un intento, por acercarlo todo.
¿Se acuerdan de los sesenta? ¿Del movimiento hippie? ¿De la revolución sexual? ¿De la contracultura naciente? ¿Del rompimiento de estándares? Yo no lo recuerdo, pero Fritz sí. ¿Y quién es Fritz? Es un revolucionario, un crítico, un inconforme, un buscador, un hedonista, un pensador, un vicioso, un poeta…pero sobretodo, Fritz es un gato.
Irreverente, cómica, crítica, satírica, polémica, setentera y sesentera, de tintes hippies, con drogas, de culto ; eso y mucho mas puede decirse de Fritz The Cat, filme animado que vio la luz en 1972 bajo la tutela de Ralph Bakshi. Fue gracias a su director (y a la película en general) que la animación dejo de verse como un espectáculo exclusivo de la audiencia infantil, para empezar a ser dirigida a un público más adulto. Fue esto lo que le valió ser la primera película animada en recibir clasificación “X” (o “C” en tierras latinas).
Fritz The Cat siendo originalmente ideada por Robert Crumb, pionero y figura importante dentro del comic underground, fue publicado por vez primera en la revista Help! en enero de 1965. Pero fue hasta el año de 1969 cuando Ralph Bakshi se topo con una copia de la tira cómica. Bakshi, al estar relacionado con largometrajes animados, se percato del potencial que tenía dicha tira como filme; y se la presento al productor Steve Krantz. Tres años después salió al mercado el largometraje animado de Fritz The Cat.
La película narra las peripecias y enredos de Fritz, un gato que vive el día a día, hambriento de conocer los placeres y horizontes que guarda este mundo. Y por enredos entiéndanse convertirse en líder revolucionario, estar en contra de todo lo establecido y de paso, acostarse con muchas féminas. Y junto con Fritz, se da una visión general de todos aquellos que se ven involucrados en sus travesuras: Los chicos de raza negra, chicas universitarias ingenuas y revolucionarios extremos vienen a adornar, junto con su protagonista, la trama de la película. Y fue gracias a la animación y al antropomorfismo de los personajes que se permitió hacer una sátira acertada de las personas en el mundo real: Los policías como cerdos, los drogadictos como ratas…y la lista continua. Dentro de la trama del filme se abordan temas referentes al zeitgeist de los sesenta; tales como la revolución sexual; practicar todo aquello que estuviese “moralmente desaprobado”, la conciencia política que se gestaba en la juventud y la manera en la que cada individuo adoptaba y desarrollaba esos nuevos valores.
He’s X rated and animated!Reza el lema del poster de esta memorable película, y no por nada se valió de esta clasificación a nivel mundial. Escenas donde orgías, desnudos y el consumo de drogas compiten por el protagonismo. Pero no, no se confundan, está definitivamente NO es una película porno. El filme es una crítica, y a la vez parodia, de la atmósfera que enredaba los últimos años de los sesenta y los principios de los setenta; y a sus protagonistas y su estilo de vida, que en su gran mayoría eran jóvenes universitarios. La decadencia del movimiento hippie y hasta la lucha por la igualdad por la población afroamericana es retratada con tintes irónicos, satíricos y hasta cómicos.
Pocas películas tienen la capacidad de ser atemporales, de sobrevivir frescas con el paso de las décadas. Este es el caso de Fritz the Cat, que tuvo el acierto de retratar de una manera fidedigna y hasta palpable el espíritu de los sesenta y su posterior decadencia. Un filme que puede ser entendido sin mayor dificultad, sin importar el contexto histórico del espectador. Es por ello que la película tiene un impacto hasta en nuestros días. Y puede disfrutarse, sin importar el año en el que se vea, y aun así seguir siendo un filme original.
Fritz The Cat es una película que debe de ser vista; ya sea por la huella y repercusión que genero dentro de la animación tradicional o por su efecto en la cultura popular. Una película que no puede dejar de ser vista por los amantes de la animación y del cine en general. Una película altamente recomendable por sus dosis de humor y por el mensaje que tan amenamente se lleva.
Y para despedirme les dejo una rolita que aparece en el filme